
por MARÍA JESÚS HERNÁNDEZ«Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros». Ésta es la teoría, la práctica grita otra cosa. Atender a las necesidades de toda la población es por sí un desafío, pero éste se complica cuando viajamos a África, los estados Árabes, La India o China, por mencionar algunos. La pésima distribución de la riqueza, la degradación de la mujer, la exclusión de determinadas poblaciones, las migraciones involuntarias... echan en saco roto las bases de la sociedad.Se supone que son inherentes a la persona, irrevocables, inalienables, intransmisibles e irrenunciables... pero háblale de Derechos Humanos...